A modo de bienvenida

Este espacio pretende ser un sitio de encuentro para todos aquellos (alumnos, padres, profesores o lectores en general) que quieran compartir y opinar sobre distintas actividades de lengua, literatura, cultura clásica o la escuela en general.







































jueves, 10 de abril de 2014

De nuevo, algunos alumnos de 2º ESO han creado bonitas historias jugando con la ortografía y con las perífrasis respectivamente. Ahí van dos ejemplos:




Elisabeth y el mar.


            Erase una vez una joven de 16 años llamada Elisabeth. Estaba encerrada en su rica casa y no le dejaban salir de ella.

Todos los días imaginaba como escapar y se inventaba múltiples estrategias para conseguirlo.

Ella amaba la mar y su padre era un gran capitán que había sobrevivido a más de un naufragio.

Un día en el que Eli miraba con nostalgia el mar desde su ventana, de repente llegó su padre. Éste saludó a su hija con un gesto de la mano y la elogió de lo muy guapa que estaba. Cada vez que su padre venía, le contaba que había estado en diferentes lugares con su tripulación. “Esta vez” le dijo, “hemos estado en un lugar gélido y tormentoso.” Y le dio un artilugio.

-¿Qué es esto, padre?- preguntó Eli un tanto confusa.

-Una brújula- contestó él.

-¿Y para qué la usaré, si son tan exigentes que no me dejan ni tan siquiera salir de casa?- dijo entristecida.

-Esta vez será diferente- repuso su padre mirándola a los ojos- Esta vez, si tienes el coraje suficiente, podrías venir conmigo.

Eli no se lo creía. Temblaba de la emoción.

-¿¡En serio!?- exclamó abriendo mucho los ojos.

-Sí- le contestó su padre guiñándole un ojo.

Eli se abrazó a su padre dándole mil veces las gracias.

Al día siguiente partieron hacia un nuevo lugar que descubrir.

MARIA MENDOZA, 2º D





LA NIÑA Y SU PASIÓN POR LAS FOTOS:



         Había una vez una niña llamada Mafalda. Un día estaba esperando a que llegaran las cinco de la tarde, para ir a jugar al parque, pero como acababa de llegar del colegio decidió sentarse en el sillón.



          Estuvo pensando en que de mayor quería ser fotógrafa así que decidió que al llegar al parque en vez de ponerse a jugar, se pondría a sacar fotos.



         Cuando llegó cantando al parque se encontró asustado, que todo el parque estaba destrozado debido al mal tiempo. Pero no perdió el entusiasmo y se puso a sacar fotos a todo.


         Tras un largo tiempo empezó a anochecer y se tuvo que ir tristemente a casa de vuelta. Cuando llego echó a correr a donde sus padres y les enseñó cantando sus espectaculares fotografías . Su madre se puso a llorar emocionada y finalmente le dio un beso y se fue agarrada de su peluche a la cama.



Ainara Alkain 2ºD

Y aquí van algunos de los finales creados para la leyenda de Becquer "El monte de las ánimas". Creo que tenemos


EL MONTE DE LAS ÁNIMAS

III
         Volvió a reinar el silencio. Solo el susurrar del viento se oía filtrándose por la roca porosa. Beatriz siguió mirando a las infinitas figuras del fuego, mientras Alonso pensaba dubitativo mirando en dirección a la montaña.
         Al final, decidió aventurarse e intentar salvar ese regalo de las manos de las ánimas. Pero antes, pidió a su padre La Gran Espada, aquella espada que fue pasada generación tras generación en ocasiones difíciles hasta llegar así a las manos de su progenitor. Éste vaciló por un instante, pero, al final, concedió el arma a su hijo.
         Casi a medianoche, Alonso, equipado con aquella prodigiosa espada, se despidió de la doncella:
         -Espero volver; pero por si no lo hago, quiero que tengas presente mi amor hacia ti -. Y acto seguido la besó. Más tarde, montando en su corcel, inició el galope hacia la infernal montaña.
         Al llegar al pie del altozano, se paró y atisbó el horizonte como si aun pudiera ver el rostro de la bella dama. Finalmente, tras suspirar, se adentró en el siniestro bosque. Acababan de sonar las campanas de medianoche. (...)
         (CONTINUARÁ)
IÑIGO ALMAZÁN






El monte de las Ánimas

Alonso se puso nervioso ante la idea de tener que ir al monte de las Ánimas.
-Beatriz, vayamos al monte de las Ánimas a buscar tu prenda perdida- dijo mirándola con una sonrisa esforzada.
-De acuerdo- respondió la joven.
Montaron en sus corceles y tomaron rumbo al monte de las Ánimas.
Alonso sentía una sensación parecida al miedo.
No sabía describirla.
Al cabo de un rato, consiguieron llegar sin problemas a la cima del monte. Mas Alonso advirtió que la niebla cada vez era más espesa.
-Quédate aquí mientras busco tu prenda- propuso Alonso.
-Está bien. No tardes- respondió girando la cabeza como si no le importara.
Alonso bajó de su caballo y comenzó su búsqueda. Al principio, y a medida que avanzaba, le pareció escuchar murmullos. Los intentó ignorar.
Por otro lado, se dio cuenta de que aunque dejara marcados los sitios por donde había pasado, siempre acababa en el mismo lugar.
Miró a un lado y a otro. El murmullo. Giró la cabeza rápidamente. Vio una escurridiza sombra.
Y ese sentimiento que llevaba persiguiéndole durante un rato aumentó. Miedo. Ahora si estaba asustado.
Empezó a correr hacia cualquier dirección. Aquellas sombras que veía se hacían cada vez más nítidas. Alonso pudo comprobar, con horror, que lo que creía alucinaciones, eran cuerpos de personas. Malolientes y putrefactos cuerpos que le perseguían.
Intentó correr aún más, pero, aterrado, se dio cuenta de que sus pies se hundían en el barro. Alonso intentó mantener la calma, pero al ver que sus esfuerzos eran en vano, perdió los estribos.
El barro le llegaba a la altura de la cintura, y los mugrientos cuerpos que alguna vez tuvieron vida se fueron cerniendo sobre él. Alonso se removía inquieto. El barro le tapaba hasta el cuello.
-¡Beatriz!- pudo lograr exclamar antes de que el barro lo ahora por completo.
Su grito resonó por todo el valle, mas nadie lo escuchó, ni nadie más supo nada sobre aquella noche.



María Mendoza e iker rubio